…Después de todo tenía ojos aterradosera increíble pensar que “eso” podía sentir
Pero sus ojos fríos lo demostraban
Había ya nacido mil veces.
Estaba con nosotros
Acariciando la existencia.
En su palidez moribunda,
En su fría mirada y en su ataúd
De agonía, se declaraba
Impaciente de querer
De amar, de sentir
El medio día.
Había ya muerto mil veces.
Se alejaba de nosotros
Anhelaba la muerte
En su gélido rostro
En su fría mirada y en su ataúd
De agonía, se declaraba
Había decepcionado su ser
Había amado, había sentido
El medio día
Pero aquello que creyó que lo haría feliz
Le mato, El medio día, lo quemo
No hay comentarios:
Publicar un comentario