
…Y cuando la desdicha del recuerdo y la razón
Quieran inundar nuestra vacía mirada
Entonces nos sacaremos esta madera que nos clavaron en el pecho
Y volveremos a dar oscuridad a los mortales
como lo fue siempre, como nuestra meta y camino.
En la hora en que te atrevas a soñar, te confirmaré en siete ocasiones.
Después de que cante el séptimo gallo, que nunca nos conocimos.
Después de la media noche te clavaré siete puñales,
Y después entonaré siete salmos, los más negros
Y te resucitare siete veces siete.
Afortunadamente hoy sé que sí te amo.
Y que por más que quiera matarte, vivirás
Lástima que yo siga siendo un monstruo
Y que tú no has dejado de ser una princesa.
¿Alguna vez podrías, aunque fuera sin suspiros, amar a una bestia como yo?
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